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Descubre el mundo de la lectura
Intentamos acercar la lengua inglesa a los alumnos del curso de una forma amena y dinámica, para evitar que las clases sean aburridas o monótonas y que el aprendizaje se abandone en poco tiempo. No solo queremos que el alumno amplíe su vocabulario, sino también que conozca la cultura de la que forma parte, para no solo ampliar su conocimiento del idioma, sino sobre todo, fomentar su interés por él.

Leyendo con regularidad se adquiere una mejor competencia lingüística, mayor fluidez y se mejora la expresión, tanto en la lengua materna como en la lengua extranjera.

Es importante que primero el profesor lea todo el texto en voz alta, poniendo especial atención a los gestos y la mímica que acompañan a su lectura, de forma que los alumnos tengan la posibilidad de comprender las palabras o conceptos que no conocen por medio de los gestos, con lo que se consigue un aprendizaje inductivo.

Aprender a escribir
La lectura y la escritura están estrechamente relacionadas entre sí, por lo que el aprendizaje de esas dos disciplinas no puede separarse. Cuando un alumno lee, ve cómo está escrita cada una de las palabras y puede interiorizar su ortografía.

Por ejemplo, si pronunciamos la palabra "koala" y el alumno no la ha leído nunca, seguramente la escribirá de esta forma: "coala". Sin embargo, si la ha visto anteriormente alguna vez y reconoce su significado, podrá escribirla correctamente gracias al conocimiento adquirido en la lectura.

Para ello, la palabra debe interiorizarse mediante repetidas lecturas y después escribiéndola varias veces.

Un buen ejercicio consiste en darle al alumno un texto corto (por ejemplo, uno sobre el cuidado de los animales) que sea adecuado a su edad pero que contenga vocabulario con cierto grado de dificultad. El alumno debe leer el texto y, al hacerlo, es posible que se fije en las palabras que le resulten complicadas. Después vuelve a leer la primera frase, tapa el texto con una hoja e intenta escribirla sin fallos. Cuando termina de escribirla, no la corrigen ni el profesor ni los padres, sino el propio alumno que continúa con el mismo proceso frase por frase. Con este método, evitamos que se establezca la típica relación entre profesor y alumno, de manera que este último aprende por sí solo y descubre sus puntos débiles. El profesor desempeña el papel de guía; tiene la responsabilidad de motivar al alumno y proporcionarle el material necesario.

Este ejercicio se puede ampliar haciendo que varios alumnos se sienten juntos y se ayuden mutuamente.

Traducido por Carmen Pereira Leiva y Laura Armas Bolaños.